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octubre 2, 2010

Una de las inteligencias múltiples ejercida en el ámbito laboral

Filed under: Artículos,Inteligencia Interpersonal — inteligenciasmultiples09 @ 1:36 pm

UNA DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES EJERCIDA EN EL ÁMBITO LABORAL

– NEUROCAPITAL HUMANO PUBLICO ESTE ARTICULO EN SU EDICION DE NEUROFELICIDAD 9- Ámbito Laboral -Agosto/Septiembre 2010. Año II Nº 9 –

Introducción.

Deseo ofrecer un pequeño viaje al interior de cada uno de nosotros, con el propósito de descubrir qué inteligencia poseemos. Para ello propondré, a título de ejemplo, la Inteligencia Interpersonal aplicada al ámbito laboral.

¿Qué es eso que llamamos Inteligencia?

Muchas veces nos encontramos frente a expresiones que son altamente significativas, pero no estamos en condiciones de descifrar con precisión. Esto es, porque las palabras, no son inocentes. Ellas dicen algo, y nosotros estamos invitados a descifrar lo que dicen. Uno dice algo por alguna razón. Más allá de que antes se haya tomado la molestia o no de pensar lo que iba a decir, o cómo lo iba a decir.

En este sentido, muchas veces, escuchamos decir: “tal persona es inteligente”, o, “tal otra persona es muy inteligente”. Estas expresiones suelen aplicarse, en general, a personas que tienen alguna habilidad para los números, o bien, para la dicción.

Pero, permítanme una discrepancia, con esta manera de pensar. La razón de la discrepancia, se funda en el hecho de que todas las personas somos inteligentes, pero de diversa forma. Todas poseemos de manera inicial, capacidades intelectuales a desarrollar y las mismas deberían ser tenidas en cuenta para posteriores desarrollos.

“Una inteligencia, implica la habilidad necesaria para resolver problemas o para elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una comunidad determinada” .

Como podemos observar dentro de esta definición tenemos dos campos temáticos. Por un lado, se destaca una capacidad operativa, es decir, la inteligencia es una capacidad orientada a la acción. En la definición de Gardner, se pone el acento en la actividad que esa capacidad puede desarrollar. La actividad a la que está orientada, tiene el objetivo de resolver problemáticas, que el entorno en el que se mueve la persona, presenta de manera permanente.

Es un entorno dinámico y por ello cambiante, presentando aristas, con consecuencias concretas a partir de causas concretas. Por ello, para responder a esa realidad, esta capacidad operativa no debe estar determinada, ya que si lo estuviese, no puede manejar alternativas de resolución, porque la realidad a la que está orientada no solo cambia, sino que también, es múltiple. Con ello decimos que los cambios son de diverso tipo, y la inteligencia, debería estar naturalmente preparada para abordar estos cambios heterogéneos.

En esta orientación hacia esa realidad multifacética, se hace necesaria la presencia de un condicionante fundamental, el diálogo. Pero para abordar esta presencia fundamental, la inteligencia debe tener un perfil determinado, la apertura. Si la inteligencia, orientada a la actividad de resolver situaciones, no está abierta al diálogo, no estamos frente a alguien inteligente. O para decirlo con más precisión, no estamos frente a una persona con sus inteligencias educadas, o desarrolladas. Por el contrario, tenemos alguien lanzado a la aventura irracional de hacer o de tomar decisiones. Y las consecuencias para esa persona y para el otro, son por lo menos, negativas.

Por lo que es necesario, cuando hablamos de alguien inteligente, referirnos a personas con algún nivel de apertura al diálogo. No estamos sugiriendo la presencia de personas necesariamente inteligentes o muy inteligentes, sino que ponemos el acento, en que las personas deben tener apertura en sus modos de vincularse con el otro, por ej. dentro del marco de una oficina (u otro ámbito laboral, cualquiera fuera).

El otro aspecto que señalo arriba, se refiere a la necesidad de generar un producto, pero este producto debe tener un cierto valor, es decir, cierto reconocimiento por parte de una determinada cultura, o ámbito cultural.

Esto es, que la acción que genera la inteligencia sea efectiva, en un determinado marco cultural. Sabemos que la cultura, es un producto del hombre; entonces en este terreno, la inteligencia es valorada como tal cuando lo que aporta tiene un significado en ese contexto. De lo contrario, no estamos hablando de alguien inteligente dentro del marco conceptual que venimos expresando.

¿Se puede aplicar a las relaciones interpersonales?

H. Gardner, desarrolló una teoría que presenta a esta habilidad humana (inteligencia) de forma múltiple, a diferencia de una concepción tradicional, en la que se presenta como una. Es decir, no hay una sola habilidad, sino que son múltiples las habilidades que la persona posee a nivel intelectual para adecuarse al entorno que la rodea o en el que se mueve cotidianamente.

Estas habilidades, descubiertas hasta el momento, son las siguientes: la inteligencia musical, la cinético- corporal, la lógico-matemática, la lingüística, la espacial, la interpersonal, la intrapersonal, la ambiental y la espiritual. Deseamos hacer una pequeña aclaración con respecto al listado precedente. El autor mencionado en su obra de 1983, “Estructuras de la Mente”, solo lista 7, el resto de las inteligencias se fueron descubriendo posteriormente.

Pero a los efectos de orientarnos al objetivo propuesto para este artículo, solo centro nuestra investigación en una de ellas que nos interesa particularmente: La inteligencia interpersonal. El autor mencionado, cuando trata el tema dice: “La Inteligencia Interpersonal, se constituye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás; en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones” .

Una persona que posee la inteligencia interpersonal medianamente desarrollada, es alguien que puede desenvolverse con dúctibilidad entre personas, en particular dentro de equipos de trabajo, permitiéndole una forma de ser y de desempeñarse, y, al menos potencialmente, adecuarse fácilmente a labores realizados en equipo, donde se hace necesaria la interrelación operativa y dinámicamente eficiente.

En este desenvolvimiento, la posesión de cierto grado de empatía , hace a la persona que la posee, alguien valioso dentro del conjunto. Esto es porque, el grado de empatía que es capaz de generar – vinculado a una disposición natural al diálogo y no al monólogo- hace que estemos frente a la presencia de un líder en ciernes.

Goleman, en su texto sobre la Inteligencia Emocional, destaca lo siguiente cuando trata de la
inteligencia interpersonal: “La comprensión de uno mismo y de los demás en relación a los motivos, a los hábitos de trabajo y a la utilización de esa perspicacia para dirigir la propia vida y llevarse bien con los semejantes…..el reino de las emociones también se extiende más allá del alcance del lenguaje y la cognición.” .

Esta visión, se desenvuelve en un marco cultural determinado, porque nos movemos siempre en una cultura con determinadas características: somos seres históricos, y la historia se nos hace concreta con características culturales determinadas.

En esa convivencia cotidiana, inserta en un marco cultural determinado, donde la comprensión y la vinculación forman parte de lo esencial (como lo marca Goleman), quiero insertar y destacar como elemento valioso la comunicación no verbal, proceso compuesto por “los gestos, las posturas, las miradas, los tonos de voz y otros signos y señales no-verbales, que constituyen un lenguaje complementario de las palabras, con el que nos comunicamos en forma constante” .

Ahora adaptando este soporte teórico a nuestros ámbitos laborales: pensemos un momento por ej. en un supervisor de área, si éste posee, dentro de sus equipos de trabajo, personas con inteligencia interpersonal tendrá un escenario promisorio, ya que significa que existirán líderes naturales incipientes, que podrán llevar adelante la organización.

Solo resta, según mi opinión, un adecuado y realista sistema de estímulos, para poder llevar adelante el proceso de desarrollo necesario, que no será corto porque implica educación, pero que tendrá como fruto el reconocimiento y valoración de la persona, o si se quiere, para utilizar la terminología apropiada en el marco de la administración, el reconocimiento del ¨Recurso Humano¨.

¿Cómo las condiciona el ambiente laboral?

Las inteligencias múltiples, en particular la Inteligencia Interpersonal, que estoy analizando en este artículo, se encuentra necesariamente condicionada por el ámbito en el que se desenvuelve.

Si hemos destacado que esta inteligencia es un capital a desarrollar en una persona inserta en un equipo de trabajo, debemos tener en cuenta que la persona que la posee, al estar inmersa en coordenadas espacio- temporales, éstas actúan como condicionantes, más no determinantes de sus habilidades intelectuales.

¿Qué queremos expresar con estos conceptos? Que si bien todos somos inteligentes, no todos somos inteligentes de la misma forma. Esto invita a descubrir con ¨ojos atentos¨, en uno mismo como en el otro, dónde, en qué terreno, su desenvolvimiento es naturalmente más dinámico y efectivo.

Este proceso debería dar comienzo por uno mismo, analizarnos y descubrir en una tarea de autoconocimiento, dónde se encuentra mi fortaleza operativa. Esta fortaleza debería, a su vez, estar complementada con un ¨decir hacia fuera¨, un decir operativo en la línea de las expresiones verbales y no verbales, para que el entorno capte las señales que emitimos buscando insertarnos correctamente en el terreno en el que mejor podemos desempeñarnos.

Estas señales que conforman un diálogo fecundo y altamente significativo, debería ser correctamente decodificado por las personas que toman decisiones dentro de la organización, para poder organizar o reinsertar en el campo apropiado -según lo permita el organigrama- a esta persona (¨recurso humano¨), posibilitándole realizarse intelectual y operativamente, en beneficio propio, como de la Organización a la que pertenece. A título de ejemplo, podemos tener presente la tarea que realiza un técnico de fútbol, cuando debe ubicar a un conjunto de jugadores dentro de un campo de juego.

Estamos haciendo referencia a la necesidad de buscar en cada uno de nosotros, como personas inteligentes que somos, el lugar en el cual podemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos, y en ese ofrecer operativo e intelectual, realizarnos personalmente siendo naturalmente felices, en la medida en que podamos expresar toda la energía que poseemos de forma natural.

A modo de conclusión. Los invito a mirarse hacia adentro en un ejercicio de autoconocimiento con el objeto de descubrirse y descubrir qué inteligencias tenemos y podemos desarrollar, para nuestro beneficio y el de los demás.

Lic. José Miguel Toro
Argentina

Bibliografía

-Gardner H.- Inteligencias Múltiples. La teoría en la práctica- Ed. Paidós- 1995- Barcelona
-Gardner H. – Estructuras de la Mente – Ed. F.C.E- México DC- 2007- Seg. Ed. Española- Sexta reimpresión.-
-Gardner, Kornhaber, Wake- Inteligencia. Múltiples Perspectivas. Ed. Aique – 2000- Buenos Aires.
-Goleman D. – La Inteligencia Emocional – Ed. Vergara- 1997 – Madrid
-Rulicki S.– Cherny M.- Comunicación no verbal – Ed. Granica-2010
-José M. Toro – El arte de ponerse comprensivamente, en lugar del otro- http://www.inteligenciasmultiples09.wordpress.com

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